Una verdad incomoda II

Hace poco escribíamos en el articulo, una verdad incomoda I ,sobre el ratio de victorias que el Real Madrid obtenía contra los denominados rivales fuertes de la Liga y el dato era, cuanto menos, devastador. El Madrid no gana a los “grandes”, o lo hace puntualmente, pero desde luego no gana al ritmo que lo hacía en 2010 cuando era un equipo prácticamente imbatible.

Mi intención hoy es continuar la línea de este artículo, pero no lo haré desde un punto de vista tan estadístico ni probablemente tan objetivo. Esta vez voy a ser mucho más vehemente ya que creo que cada uno pudo sacar sus propias conclusiones con los números expuestos.

Como buen aficionado al fútbol, no pierdo ocasión de debatir y discutir con propios y extraños acerca del deporte rey y observo la mayoría de ocasiones como el madridismo tiende a la contradicción. ¿En qué sentido? Creo que es sencillo de ver. El Real Madrid es el club más laureado del mundo, tiene más Ligas que nadie y más orejonas que ningún otro equipo. En general, el aficionado madridista está orgulloso y no duda en hablar sobre la grandeza del equipo merengue. Y con razón. La historia no se puede obviar. Han reinado en Europa y ostenta el título de mejor Club del siglo XX. Cuando un aficionado o simpatizante de uno de los eternos rivales intenta agredir verbalmente a un aficionado merengue, menospreciando al club de sus amores, su argumento, convertido en coletilla, tiende a ser el mismo: “el Real Madrid tiene 10 Champions y vosotros 5 o ninguna”. Además, de añadir con sorna: “minuto 92:47”, cuando se trata del vecino, así como las 32 Ligas cuando se tratan del resto de aficionados. Es un argumento memorizado y mecanizado, es decir, sale sólo como un mecanismo de defensa, como el aguijón de una abeja al sentirse amenazada. No se detiene a pensar en las consecuencias, que para la abeja son funestas.

Pero, ¿cuál es la contradicción? Es sencilla. Cuando se trata de defender al Madrid ante un aficionado rival, se saca pecho de la historia, se defiende a capa y espada y se tira del glorioso pasado blanco, generalmente con el argumento anteriormente expuesto. Sin embargo, cuando la discusión es entre seguidores del Real Madrid, ¿qué se argumenta? ¿qué se le exige a los jugadores cuando finaliza un 2014 con doblete copero y la siguiente temporada acaba en blanco? Se les pide hambre, que olviden el pasado y que luchen por el futuro, que sigan peleando con el único objetivo de seguir engrandeciendo la Historia y el palmarés del Club, que el ayer no sirve, que hay que mirar al mañana… En resumen y parafraseando a Steve Jobs: “stay hungry”.

Lo que quiero con este post es que tanto desde el Club como desde la afición se abandone la hipocresía. Basta de autoengañarse permanentemente. La realidad es que me incomoda sobremanera oír a los jugadores decir que el Real Madrid es el mejor club del mundo en cada comparecencia de prensa. Sintiéndolo mucho, aunque sea una verdad incómoda, no es cierto. A alguien se le ocurriría decir hoy en día que Ferrari es el mejor constructor de Formula 1 del mundo, o que nuestro querido Rafa Nadal es el mejor jugador de tenis en la actualidad.

En 2013 fue el mejor equipo del mundo, merecidamente, ganando una Champions de manera espectacular, aderezada con los atributos que siempre han acompañado al Real Madrid: lucha, pundonor, sacrificio y, el más importante, NO RENDIRSE NUNCA. Lamentablemente, ¿qué hace al Real Madrid en 2015 merecedores de tal corona? ¿La Historia? Por mucho que pese, eso fue cosa del ayer y, hoy, es otro el que está ganando.

Soy consciente de que un jugador no va a salir a rueda de prensa y va a decir que hoy por hoy el Barça es el rey (quintete mediante) por dos razones que van muy ligadas: la prensa tendría titulares de aquí a final de temporada y la afición se echaría encima del jugador que ha tenido la osadía de valorar al eterno rival por encima de su Club. Pero tal vez sí pedirles que digan que trabajan con el objetivo de reinar y que por supuesto tienen un equipo con el potencial suficiente como para ser el mejor equipo del mundo.

Conclusión: No pasa nada por reconocer que ahora mismo está reinando otro, a pesar que duela e incomode porque se trata del eterno rival. Deportivamente están haciendo las cosas mejor, es su  momento. El Real Madrid debe luchar por recuperar ese trono que ha liderado con justicia durante tantos años y no caer en el beneplácito de ser el mejor Club del siglo XX o de tener 10 Copas de Europa. Esas glorias ya se festejaron y lo que todos quieren es seguir celebrando, pero hasta que no suceda, al decir “SOMOS EL MEJOR EQUIPO DEL MUNDO” el madridismo se engaña a sí mismo. Este hecho no tiene sino una terrible consecuencia que es caer en el conformismo y que el club continúe con un agónico suicidio involuntario.

Obviamente la solución a la sequía de títulos no es cambiar el mensaje, pero si ayudaría a fomentar el apetito. Creo que hasta que la hoja de ruta de la dirección deportiva no dé un giro de 180 grados, el Madrid seguirá viviendo una mentira repetida, mientras otros siguen disfrutado de una verdad que ya dura 10 años.

 

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